remordimiento
puede ser motivado por el aniversario del aborto o
el día que debería haber sido
el cumpleaños del niño abortado. A menudo
la mujer sufre espiritualmente por una separación
de Dios por su pecado.
¿Sabes que el padre del bebé abortado
puede también sufrir todos estos mismos traumas
emocionales y espirituales? Desde el momento que un hombre
se entera del embarazo de su pareja, un vínculo
emocional empieza a desarrollarse con el bebé.
Es un vínculo que continuará de por vida
y sólo terminará con la muerte o, prematuramente,
con el aborto. En el caso de aborto, no es lógico
decir que un hombre no tenga el derecho de amar, sentir
la pena, o defender la vida de su propio hijo de carne
y sangre. Es un nuevo ser humano quien recibió de
su padre la mitad de sus genes. Muchas mujeres pensando
sólo en si mismas, toman decisiones de vida o
de muerte sin considerar los deseos del padre ni consultarle.
Un
padre apenado después de dos
abortos lo expresó así: “Puedes imaginar
cómo se siente saber que a las 9 AM mañana
tu hijo será asesinado y no hay nada que puedas
hacer para protegerlo?” Otro padre describe su
sufrimiento: “Toda mi vida ha cambiado después
del aborto. Tengo pesadillas en las que veo al médico
acercándose a mi mujer y arrancándole el
feto de su cuerpo. Me despierto sudando, llorando y lamentando.
Y las pesadillas continúan día tras día…”
Después de todo, ¿A dónde
va el hombre para lamentar o llorar la muerte de su hijo
que nunca nació? ¿Dónde encuentra
compasión? Además de ayudar a las mujeres
que sufren después del aborto, el Centro Pre-Natal
Vida Nueva también ofrece consejería bíblica
a los padres a cargo de consejeros hombres.
El
Dios de toda consolación…nos
consuela en todas nuestras tribulaciones para que podamos
también nosotros consolar a los que están
en cualquier tribulación.
II Corintios 1:3-4